Es no tener la posibilidad de fingir nunca. Es un puto amanecer en un abrazo. Es un olor que te acompaña a todas partes y que te ayuda a diferenciar lo bueno de lo malo. Es estar desnudo en el sofá de casa. Es no pensar que hay mil cosas que podrían hacerte daño. Es una puta espada que corta los problemas por la mitad. Es el arma definitiva del ser humano. Es la tostada que cae de canto. Es el horizonte en el mar. Es el frío que quema y el viento que se calla.